Racing estĂĄ a punto de salir del infierno, casi matan a mĂĄs de un hincha, estĂĄn todos con el corazĂłn en la boca, no pueden ni hablar, pero hay un loco en la cabina relatando sin parar, con toda esa emociĂłn y con el miedo que se escape otra vez, un tipo que estĂĄ viviendo en el infierno por amor, porque irse en las malas era la opciĂłn mĂĄs fĂĄcil, lo consiguiĂł. Se ganĂł el cielo, dejĂł la garganta gritando su ascenso hacĂa lo divino. Estuvo, aĂșn cuando nadie quiso estarlo, y ese acto de amor es Ășnico.
El fanatismo es algo tan admirable, cuando es sano, que hasta un estadio puede llevar el nombre de un hincha. Porque esas personas viven por siempre admirando a una instituciĂłn, no sĂłlo dejan sus ganas, su aliento y su constante apoyo, sino que su vida se pierde en ese lugar. Se vuelven locos, y no paran. No piden nada a cambio, asĂ funciona el amor, dando el corazĂłn sin medidas y sin pedir nada mĂĄs, sĂłlo que los dejen vivir ahĂ. Eso era "Jony", un loco por Racing, un tipo que sonreĂa con los ojos hacĂa otro lado porque siempre estaba pensando en el mĂĄs allĂĄ. TenĂa que relatar, que recibir a la prensa, que hablar con los medios que venĂan de afuera y aĂșn asĂ tenĂa tiempo para todo. Cuando empezaba la transmisiĂłn vivĂan en otro mundo, aunque ese mundo no pudo apartarlo de Racing, por amor, claro.
Te aseguro que Cherino no sĂ© va a ir, ese loco no podĂa vivir lejos de Racing. No lo separĂł el periodismo, no lo hicieron las crĂticas, no lo hizo el infierno en el que viviĂł la Academia, ni las lĂĄgrimas de que no se dĂ©, ni las decepciones, una y otra vez.
Hay amores simplemente que ni la muerte los puede separar. Jony se ganĂł ser eterno, en el corazĂłn de los periodistas y para siempre, en su amado Racing.



